¿Cómo sales de la rutina sexual? Hay gente que decide comprar vibradores u otros juguetes eróticos, otros adquieren disfraces, otros deciden cambiar de entorno y hacerlo en zonas teóricamente prohibidas…

Otras personas deciden adentrarse en practicas sexuales que no han probado antes, como el sexo anal, la humillación sexual o el bondage, aunque una de las cosas que no se tienen en cuenta cuando hablamos de sexo y es realmente importante, es la comunicación, por eso queremos hablar hoy del «vocabulario sexual«.

Aunque a veces se pase por alto, el lenguaje durante las relaciones sexuales pude hacer variar la calidad de éstas de forma realmente sorprendente. Muchas personas han notado un cambio de rutinas en su actividad sexual incorporando palabras groseras que intensifican la excitación durante el sexo.

Sexo en silencio, o no

Hay personas que prefieren practicar sexo en absoluto silencio, mientras otras son bastantes escandalosas y los gemidos pueden llegar a parecer berridos. Para gustos los colores. A todos nos ha despertado el vecino en mitad de la noche… 😀

No obstante, se sabe que utilizar palabras o vocabulario algo más vulgar a modo sensual puede ser realmente erótico durante un encuentro íntimo. Pueden hacerse uso durante la penetración o en otros actos sexuales e incluso complementándolo con juguetes sexuales «nuevos» y que nunca habías usado antes en tus relaciones.

Se suele hacer referencias a términos ligados a la sumisión.

Esto es más propio del sexo bondage, el sadomasoquismo y parafilias sexuales (intercambiado roles ficticios, claro). No obstante es tan o más legítimo usarlo en el sexo tradicional para excitar a nuestra pareja.

Suele dar bastante resultado utilizar un lenguaje obsceno a modo de susurro muy pegado a la oreja de nuestra pareja. Existen distintas formas de utilizar el vocabulario en estas situaciones, de todas formas, las menciones a zonas genitales, suelen ser las más comunes.

También es bastante típico hacer uso de descalificadores que por raro que pueda parecer a simple viste, puede llegar excitar muchísimo tanto a hombres como a mujeres. En concreto son palabras que descalifican a la persona contraria como “puta”, “zorra” y demás…

Al contrario de lo que podrás estar pensando ahora mismo, que a una mujer le llamen así no quiere decir que tenga un sentimiento de inferioridad o baja autoestima.

Las peticiones transgresoras también están a la orden del día haciendo uso de palabras groseras o como se diría en Spain, “guarradas”. Un ejemplo claro es “métemela”.

Por supuesto, es una situación en la que cada uno puede darle rienda suelta a su imaginación y hacer uso de las palabras que estime oportunas o le surjan en el momento, por lo que no existe ninguna norma dado que es bastante subjetivo.