¡Buenas!, soy Denis y formo parte del grupo de redactores de Nomecabe. Como supongo que todos los lectores de nuestro blog ya saben a estas alturas, nomecabe.com está especializado en anuncios de relax adulto.

No se hacen distinciones sobre preferencias sexuales, puedes ser chico, chica o travesti, si eres adulto y consientes libremente en mantener relaciones sexuales por dinero, puedes anunciarte en nuestro directorio de clasificados eróticos sin problemas.

Cúal es el problema, me pregunto yo, para que un adulto decida intercambiar sexo por dinero. Ninguno.

Es un trabajo tan digno como cualquier otro. No hay mayor problema salvo los escrúpulos morales que nos inculca la sociedad desde niños. Ojo, no nos equivoquemos, no creo en ninguna conspiración oculta, ni voy en contra de la religión (de ninguna), ni de ninguna creencia política o moral.

Ahora, que nadie pretenda imponer a los demás su criterio como si este fuera único e inamovible. Es un hecho que tanto desde las posturas más extremas de la derecha (a los que prefiero llamar ultra conservadores recalcitrantes), como desde el extremo contrario de la izquierda (llamémosles progres-guays yo sé lo que es el bien y tú no porque eres un ser alienado) se tiene a la prostitución como algo que se debe erradicar (¡Toma ya tolerancia!).

No me deja de resultar curioso como posturas en teoría tan contrapuestas puedan coincidir tanto en objetivos, como en métodos y cerrazón mental para admitir que su verdad no tiene porque ser la verdad absoluta. Mientras que desde las posturas conservadores se tira de conceptos religiosos (intencionadamente mal entendidos), desde las progresistas se clama por los derechos de la mujer y los individuos.

Ni unos ni otros se plantean que cada cual es libre de hacer lo que le plazca, que el poner limitaciones a la libertad de los demás siempre que no se perjudique a terceros sí que es un auténtico lastre, y que lo que quizás ellos tengan por una verdad inamovible (que el prostituirse es algo deleznable), para otros no solo sea un modo de vida, sino uno mucho más digno que otros oficios (como el de político), que ya que estamos hacen mucho más daño a la sociedad que las putas o los travestis.

Déjanos tu comentario aquí